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Diario íntimo de Mona Lisa

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Los manuscritos que transcribimos a continuación fueron apareciendo misteriosamente a lo largo de seis siglos. Estos no serán presentados cronológicamente sino respetando el orden correspondiente a sus hallazgos.

 

 

En tus manos veo la sombra de Leonardo.

 

 

 

 

Diario íntimo de la Mona Lisa

 

Jueves 22 de octubre de 1503

Han montado todo sobre la muralla. Es como un viejo puente en reparación, privilegio que nos han otorgado las nuevas autoridades.
Algunos me gritan vampiresa, reina de los largartos y cosas por el estilo. En este valle disecado los únicos que mantienen el respeto y la cortesía son los dragones (unas máquinas voladoras inventadas por Él) Sobrevuelan a lo lejos, alrededor de un castillo muy parecido al de Arrés. Bueno,… soy una vampiresa. Lo admito, he llegado a tiempo cruzando los campos por encima del tráfico de mercaderes. Hubiera sido imposible llegar de otra manera. Lo confieso.
Hemos llegado a un acuerdo: él me pinta y yo no lo toco.
Estos "humanistas" están todos pinchados. Todos. Incluso los de la última cena.


Domingo 1 de noviembre de 1503

Sólo me concentro en sus palabras; en sus miradas que orbitan sin cesar en torno también a mi figura.
Soy el elemento primordial de su admirable paisaje. La carne de álamo donde se concentra toda mi excitación denegada.
He quedado alojada en un par de concavidades florentinas. Y eso me enorgullese; es como un hechizo que me deja para siempre (aunque muda y quieta) susceptible y misteriosa. Un poco vanidosa.


Martes 1 de Abril de 1547

Soy bastante vanidosa. Los del Fontainebleau lo saben. Varias veces los vi escupirme justo a la cara. Se regocijan sin tomar distancia para lanzar gargajos. Pero tampoco toman consciencia de lo que nos separa si hablamos de gozar con este maravilloso elixir de la inmortalidad: cuando ellos sean unos cadáveres yo seguiré manifestándome, pasiva y risueña, escondiendo por detrás de estos finos y suaves labios una sonrisa de oreja a oreja

 

Viernes 25 de abril de 1919

Todos esos falsos ilusionistas posteriores han querido imitarme burlándose de mi imagen. Nadie ha tomado en consideración mi lado más íntimo. Lo exterior que albergo en mi interior. Me pintan con bigotes, chiva, gorda, más sensual, menos sensual, pelada, humanizada y pulcra, L.H.O.O.Q
Yo les respondo: L.T.A

 

Miercoles 16 de agosto de 1967

Nadie ha visto tan perfectamente un equilibrio en mí como Leonardo. A eso se deben mis rizos. Él sabía que yo era una mona cuyos rizos tenían que estar en armonía con los caminos zigzagueantes, áridos y claros del fondo. Fuera del cuadro, siempre fui su Lisa: un fantasma Bartolomeo de Giocondo al que no podía dejar de evocar. Ni en sus talleres ni en sus escuelas, ni en el bar. No soy, como muchos creen, un fragmento de su propio espejo. Aunque a veces siento que por dentro una gran parte de su espíritu se levanta, es como si estuviéramos fundidos. Arropados por un sfumato suave y cálido que derrite toda a mi alrededor. Es una atmósfera que muchos drogadictos y consumidores de mezcalina y LCD envidiarían. ¡Esos fueron los verdaderos 60’! O la verdadera generación perdida; la verdadera Vanguardia; la verdadera Belle Époque. Esto es un Renacimiento de la vida al aire libre. La historia de las artes no fue luego más que una parodia de este bello instante de locura filtrada al óleo.

Quiero decir, estaba un poco drogada. Lo admito, y cuando me robaron la tabla se hinchó no precisamente por un embarazo consumado sino por el devenir de un mundo ya sin originalidad, ni aura, un mundo decidido a estropearlo todo con sus plagas devastadoras de imágenes y propagandas por doquier.
Tal vez esto ayude a los hombres a tapar sus horrores de Boulevard.
Yo no empiezo a prostituirme el día que Leonardo me pintó, yo me empiezo a prostituir el día que mi piel quedó a la buena de Dios, despedida de las manos del artista: usureros, revistas de moda, T.V, diseñadores, periodistas…
Más que un diario íntimo yo le llamaría a esto una revista exhibitiva.


Miércoles 27 de Julio de 1504

Ahondar en la búsqueda. Aunque ya esté todo dicho en mi retrato. ¿O acaso no dicen que una imagen vale más que?,… Bueno pero lo que no dicen es a quien pertenecen aquellas palabras.
Cuando las palabras son de la propia imagen, la balanza se equilibra un poco.
Digamos que una imagen vale igual que,…
Dicen que en mis manos ven la sombra de Leonardo. Dicen que la textura de mi piel… La textura de mi piel. Recuerdo hace poco en el Palacio de Versalles, alguien dijo (porque Leonardo fue tan extraordinario que me posibilitó también una experiencia sensoria): “Llegarás finalmente a un museo. Pasaras primero por el dormitorio de Napoleón, escucharás tronar dos grandes guerras de carácter mundial, vivirás en castillos y abadías”
La verdad, estoy un poco agotada de posar en vano.


Viernes 11 de marzo de 2005

¿Quién puede soportar quedarse postrado frente a un rincón de piedra de fortaleza? ¿O el olor nauseabundo de una media de conquistador?
¡Ironía del destino! miren adónde fui a parar: a la sala rosa del Louvre. Que ricura. ¡Bravo! ¡Bravissimo! Soy eternamente feliz. Soy La Gioconda. La Mona Lisa llena de risa. La de ojos saltones y rojos como los crepúsculos de Boloña. Soy a prueba de balas y escupitajos, inclusive soy a prueba de comentarios negativos, de pensamientos antis. Ya me avala la historia. La autenticidad. Me avalan todas esas cosas bonitas que se perdieron con el correr del tiempo. Me avalan curadores, club de fans y de tiras vampíricas (esto es un secreto casi masón) Llevo mis luces y tus sombras con el amor de una dama que no puede dejar de mirarte ni aunque me hayan sacado de tu vida para siempre.
Sigo conservándote en mis pensamientos, al fin y al cabo somos las obras quienes mantenemos vigente la memoria de ustedes los artistas.

Ya hablaré más adelante de tu figura, en contraste conmigo por tu movimiento inquieto, lleno de magia y artesanía.
Somos como el ying y el yang. El complemento perfecto. Lo apolíneo y Dionisíaco: tú me diste la delicadeza a través del costado más violento y rabioso que poseía el espíritu helénico. Ese fue tu Renacimiento en mí. Mi renacer en ti.


Martes 27 de febrero de 1925

Estábamos entre los Alpes de Milán, o en Bobbio... o en Arno... o en el lago de Como... o en un linde extraño y parabólico. Dicen que dividiste el paisaje en dos mitades. Tonterías. Es que aquí los horizontes son verticales. Y los crepúsculos húmedos como manuscritos de Tolkien.
En el mundo de la pintura todo es relativo aunque no menos real. Ésta sutil desproporción es tan verosímil tanto para Leonardo como para Picasso. La de este no es tan sutil, por cierto, ¿pero no sienten que cuando un abismo se abre con la sutileza de un cirujano el enigma y espanto será "proporcionadamente indirecto" ? Es decir, ¡sublime!
Eso de la perspectiva es un cuento. Leonardo era surrealista. Que digo surrealista. Hiperrealista. Técnico. Inventor de artificios. Doctor con pacientes de la talla de un Frankenstein.


Martes 19 de julio de 1504

Observen el puente a mi lado derecho. ¿Saben las historias que guarda aquel puente? Historia de amantes que se suicidaron juntos, de mercaderes coronando sus primeros negocios de la historia. Refugio para poetas y artistas “Vallejeros”. Ríos originarios que atravesaron estas zonas cual dioses de la mitología egipcia.
¿Qué podré yo tener que ver con estos relatos elocuentes si por un antojo de la mirada me vuelvo más alta o menos erguida, más excelsa o menos traviesa? Los puentes pueden volver a ser reconstruidos. Pero no las historias. Por eso siempre debemos mirar más allá cuando vayamos por ahí caminando. Será una forma de sustentar la memoria que guarda nuestra tierra en los monumentos y arquitecturas que se levantan
Y ahora miren hacia mi izquierda. Parece la huella de la cola de un Fénix prehistórico. Pero no lo es. Es un paseo que conduce a los números de una caja fuerte. A un códice que Leonardo guardaba a mis espaldas. Ahora que lo pienso,…él dijo más cosas a mi espalda que ningún otro hombre ni mujer. De hecho, todo lo que mi cuerpo cubre es el Gran secreto de este cuadro que podría descubrirse sólo usando tecnología avanzada. Tan avanzada que jamás lo descubriríamos.
Detrás de mí, el verdadero secreto reposa sosegado por su camuflaje de colores opacos y brillosos, en esta dimensión intocable y perdida dentro y fuera del marco.
Cómo revelar un secreto que está separado infinitamente por su magnitud con lo real. Y yo vengo a ser su doble velo, anticuado, pero fervientemente seductor.

 

 9 de agosto de 1945

Aquí recluida. Todos siempre me quisieron quitar del medio, así que en este caso el pintor ha sido fiel al usarme como escondite de su tesoro. En verdad, no le importé nada, represento para él no más que una mera cosa grande y deforme que sirve para tapar. Oh...lloro.
Esto se llama maquinar. Quiero mi dimensión, quiero mi verdadera risa y mi planchita. Quiero dejar este paisaje desértico y mal dibujado donde me estamparon espectral, como si me hubiera querido mudar a la madera. Absurdo. Como una bomba atómica dejando la huella de un hombre que sucumbió a la piedra por el impacto. Esto no es tan absurdo, aunque lo parezca.
Como los primeros intentos del hombre tallando símbolos y figuras en las cavernas. Cuántos de nosotros vivimos como sepultados en cuadros y grutas y dimensiones que no alcanzan para ver la realidad.
No centren más la vista en mí. Miren también hacia los costados y verán cómo el mundo se abre cual flor en primavera. El dolor está por delante de mí. Solo hay que saber mirarme y mirarse. Y Mirarlo. Es la enseñanza que me gustaría dejar en este triste día bombardeado.


Sábado 21 de enero de 1888

¿Dónde están mis cejas y mis pestañas? Me pregunto. Le pregunto dónde está mi carne. Les pregunto. Mi salvación. Mi marido. La imagen de mi mirada, el color de mis piernas. Soy como un Buda levitando en algo que se conforma esencialmente de silencio y consciencia. Este es mi lugar en el mundo, más o menos alegre. En reposo casto con mi raya al medio que se va poniendo grasienta. Me voy sintiendo cada día más falsa. Por eso es que no me decido a sonreír al momento del impacto
Pero,…como… ¿qué impacto? ¿Leonardo me fotografió? ¿Cuánto tiempo estuve yo ahí sentada? Ya no me acuerdo. A nosotros los que no alcanzamos a vivir en esta era y que tuvimos que posar durante horas para ser captados también nos queda el recuerdo de un impacto, de un instante fugaz. Será que todo pasado se vuelve para el hombre el mismo punto efímero y aparte y que la pintura no se diferencie ahora de la película más que por su condición material.
La cámara sólo le ahorra tiempo al que quiere ser retratado y le quita trabajo al pintor.


Lunes 5 de septiembre de 1972

Una vez tuve una charla imaginaria con dos bellísimas fotografías: una de Emily Dickinson y la otra de Alejandra Pizarnik. Me junté con ellas porque suelen decirme que solo las poetas siguen sin discriminar después de muertas. Solo las poetas fotografiadas me han considerado parte de sus antepasados, aunque la estirpe sea claramente (o visualmente) distinta.
Ellas fueron las que me contaron sobre las distintas formas de conservar el aire después de partir. Me hablaron sobre esto del aura y de nuestra imagen como una apariencia fantasmática que nunca llega a tener contacto verdadero con el mundo de los vivos. Que aquí no estamos ni muertas ni vivas. Y que yo tengo una identidad legítima con la firma de un genio-autor, no como ellas que han quedado en cambio más parecidas pero anónimas en cuanto a la firma autoral. Yo les dije que no se preocuparan. Porque las personas iban a mantenerlas vigentes por lo que habían hecho en ese mundo de los vivos. En cambio yo pasaba a la fama no tanto por lo que había hecho sino por mi creador y que eso para mí era muy desmoralizador.
Alejandra me dijo que seguramente yo había hecho cosas maravillosas y que si el propio Leonardo se había prestado tanto para pintarme tuvo que ser claramente por un motivo de suma importancia. Yo le dije que en verdad no, que en esa época solían pintar a las esposas de aristócratas que nada tenían para hacer, emboladas todo el día yendo de aquí para allá por las galerías, bordando pañuelos o algún utensilio para la decoración del hogar.
“Pero eso es genial” Me decía Emily de frente con su rostro fugaz y expectante, envuelto como por un velo transparente que le daba mayor apariencia cadavérica y fantasmal pero festiva a la vez. “Mi vida también era estar todo el día encerrada por propio martirio y auto-flagelo. Misántropía propia de alguien que tenía como oficio recluirse en una fábula compuesta solo de palabras. Y Creéme (me decía ella) que era como pintarse así misma,… no se sabía bien si una celda o la libertad”. “Así es (agregó Alejandra) Nuestras imágenes son falsas porque no fueron hechas por alguien que nos comprendió, que nos sintió con su ser en lo más íntimo. A vos te parió un hombre. A nosotras una máquina, y eso hace que hoy, en todos nuestros instantes vos seas más real que nosotras, que tengas más valor”
Si pero el pasado,… (dije yo) “El pasado pasado” Dijeron las dos bellas poetisas al unísono. Recuerdo que Dali dijo: “Una pintura es una fotografía hecha a mano”


Miércoles 9 de noviembre de 1520

¿Vieron que hermoso atuendo llevo? Es como un manto que me cubre todo el busto,…a veces pienso en que para él fui una muñeca de tela que podía vestir como quisiera. Que podía hacer sonreír como quisiera, mirar como quisiera. Alto fetiche autónomo soy. ¿Cómo me siento? ¿Sola? ¿Triste? ¿Temerosa? Lo cierto es que a todo el mundo le importo. Pero eso no quita de mi esta horda de sentimientos inciertos. Por qué no me habrá pintado así abstracta y vacía, como una alegoría medieval donde uno ya sabe bien lo que es. A pesar de todo esto tiene también su goce de ser, su redención y su valentía. La posibilidad de buscarme, el deseo por trascender a mi aburrida y nimia existencia, de poder convertirme algún día quien dice si en caballero de alguna guardia real, o en alguna escritora empedernida. ¡En una artista! Yo soy más que unos labios sugerentes. Soy más que una pintura configurada en un cuadro. Soy más que este boceto donde fueron a parar todos sus mambos y frustrantes proyecciones femeninas. Soy una mujer que tiene la misión de luchar desde una completa inacción para ganarse su vida más allá de todos esos límites impuestos por el patriarcado y el capricho psicológico de su estúpido autor.


Lunes 5 de febrero de 1505

¿Alguien de ustedes sabrá realmente lo que significa hacer la digestión durante todas estas mismas horas de modelaje? Y que esto trae a la larga consecuencias en el gesto, terribles necesidades que hay que tragarselas por dentro: moverte, caminar ¡tirarte un pedo!

 

Martes 6 de febrero de 1505

Les aseguro que ese cielo no estaba igual hoy al mediodía. Que la vista fue cambiando considerablemente. Pero el hombre lo sabe plasmar, de eso no hay duda. Hay algo que ustedes no podrían ver por mí. Como sabrán, un cuadro podrá ser inmóvil pero mis ideas y emociones no paran de contrariarse, de manifestar una vívida inquietud. Los que cambian son ustedes nos suelen decir. Y eso es como decir que todos vieron la misma luna. Pero nadie se baña tampoco dos veces en la misma pintura. El horizonte cambia para nosotros también. Cuando vuelvan de sus paseos yo ya no seré la misma. Cuando dejen de cantar, cuando vuelvan de un sueño placentero; por la sola razón de que fui hecha con sustancias tan frágiles y débiles como las suyas. Tu reencarnación es mi restauración. Tu sonrisa falsa es mi falsa sonrisa. Tu encarcelación en la carne es mi encarcelación en el óleo.


Viernes 20 de junio de 1890

Hoy me siento serena, menos engrupidora, sin tanto recelo con los de allá afuera. Será otra jornada al aire libre donde estaré controlando a esos que me miran los pechos, esos ayudantes de pintores y curiosos. Es increíble cómo se les van los ojos. Después me dicen a mí…
Prometí estar más serena. Qué difícil es la serenidad cuando te la quieren imponer como una condición primordial. Yo no soy serena, aunque la naturaleza dictamine lo contrario. Pero haré el intento. ¿Ven que puedo? En este mismo momento lo están contemplando: mi serenidad hipócrita. Me quieren fundir serena y envuelta en harapos que no son míos, y sin embargo aquí estoy contestándoles a todos a través de mis ojos y mis labios ¡Auxilio! ¡Ayuda! ¡Sáquenme de aquí! Este es el mensaje que he dejado para la posteridad. Una condena postergada a lo Doryan Grey: mi Gioconda de carne y hueso no es más que un cadáver al que ya se le esfumó toda su actriz, al que ni siquiera le ha quedado una leve sonrisa para manifestarse. Me acuerdo cuando se iba mi Gioconda, al momento que terminaba el cuadro,... feliz y altiva sin saber que era ella a quien le aguardaba en verdad la vil condena.


Martes 27 de febrero de 1505

Mis ojos se han posado en dos lunas, que de estas latitudes se ven justo al ras de la cabeza de Leonardo. Esa es la consigna que respondería todo el enigma. La luna, ah. Brillan mis pupilas con el crepúsculo y la luna. Al final todos somos hijos de las luces.

 

Jueves 22 de abril de 1976

Los siglos fueron pasando y arrugas aparecieron sobre mi frente y mi pecho. Pero no se confundan, la que envejece es la pátina, aunque influya poderosamente sobre mí. Es como si otra cosa pegajosa se apoderara de la superficie de mi cuerpo. Esto es como mirar la luz un buen rato y después cerrar los ojos. Esas estrellitas que se ven, ¿dónde estaban? ¿En el ojo o en la cosa vista? Me pregunto lo mismo con mi cuerpo, ¿de quién es el envejecimiento, de mi cuerpo o de la tabla? Tal vez solo sean delirios míos, tal vez sea lepra, o el Ébola. Tengo como treinta años, esa es mi edad y al menos aquí nadie me la quitará. Nadie me quitará nada de lo que hay en esta habitación de 77x53cm. Es un poco como la vida de un pesimista ¿no? Lo único que nos queda lo tenemos sobre y detrás. Por eso debo parecerles poco simpática, pero no es con ustedes la cosa sino con el porvenir: ¿Adónde irá mi vida después del museo? ¿Adónde? ¿Qué será de mi posible embarazo? ¿Qué será de mi resplandor apagado, mi nariz y mi sonrisa? ¿Qué será de mi propia identidad, de mis labios tiesos? ¿Qué será de mí? ¿Qué será de mi público? De mi pasado y mi soledad, de mis dudas y temores. De lo que veo y no veo. De mi velo y mis ponderadas manos. Este diario se está volviendo muy autocompasivo.


Jueves 24 de mayo de 1506

Ayer me perdí de vuelta en un vaho de sfumato. Madre santa. Cuánto placer y martirio junto. Vivo una utopía, en un espacio sacro dedicado a todos aquellos que se reposan en su delicada postura de mujer madre.


Sábado 18 de Julio de 2009

Creo que nadie mira mis brazos. Y es allí donde realmente me siento en paz. Estoy disimulando un comportamiento adecuado, de auto control. En mis brazos relajo y en mis cachetes estallo. A tal es el punto que cuando suben la temperatura de la sala se me pone el cute rosado, literalmente. Estoy loca de alegría. Esto es un paroxismo.


Lunes 12 de diciembre de 1510

Soy petisa. Si lo soy. Maldigo a los pintores que quieren hacerte de cuerpo entero, aunque sean pocos o ninguno. Pero ¡maldigo, maldigo!
Soy gorda, petisa y antipática.

 

Martes 13 de diciembre de 1510

Esta mañana me siento hermosa. Se oyen los pájaros cantar. El clima está ideal para salir a pasear, mirar hacia Leonardo y su lienzo. Hoy él será mi guía. El punto cardinal donde depositaré toda mi voluntad para con su arte. Porque la obra surgirá de lo que pongamos ambos. Yo. Tú. El. Como un trío de entes que se congregan en varios tiempos y espacios distintos. Un triángulo de posturas y miradas soslayadas. Es fantástico, puedo mirarlos a todos sin tener que mover un músculo.


Martes 30 de marzo de 1948

El otro día alguien se quedó mirando al pequeño puente. Creo que esto habría obsesionado a Leonardo al punto de hacerlo ingresar en un túnel oscuro durante varias semanas. Como en la novela de Sábato, donde el pintor-escritor se obsesiona con la mujer que se había quedado observando la figura pequeña del fondo: esa mujer dentro de la ventanita mirando hacia el horizonte, parada sobre la orilla del mar. Ahh

 

Jueves 9 de enero de 1516

Ahora Leonardo me quiere llevar a Francia. Espero no volver a Roma por un buen tiempo.

 

Miércoles 20 de agosto de 1516

Ese es el rey francés Francisco I. Es ahora quien me posee. Chau Leonardo. Prometo contarte cómo será la muerte de un rey…

 

Jueves 14 de marso de 1518

Qué castillo tan frío. Lo siento solo con mirarlo. No entiendo esto de las compras que hacen los reyes con nosotros para luego dejarnos en un pasaje subterráneo sin que nadie pudiera vernos. Esto sí que no es amor por el arte.
Oh, aquí hay uno de Andrea del Sarto: somos divinidades exiliadas. Hola Virgen con niño exiliada. ¿Cómo estás? “Esperando la hora de salir a dar luz” Me contestó la virgen. Me hizo pensar que para la historia del arte, el valor cultual es un anhelo perdido, mientras que para nosotros una tortura.


Miércoles 31 de marzo de 2004

“Este es el castillo de Clos-Lucé” (Me dijo el niño de la Virgen) “Es aquí donde el que muere es Leonardo” Recuerdo ese día como si fuera hoy. Me había quedado doblemente helada.

 

Viernes 18 de junio de 2010

Últimamente me vengo preguntando si de veras soy la Mona Lisa, dado que se han hecho tantas parodias, eso sumado a que hay otra en Del Prado y en una fundación que lleva mi propio nombre. Además hay copias por todo el mundo. Cómo no sentirme rara y llena de dudas. Pero yo sé en el fondo que soy la verdadera, es que a veces,… ¿Nunca les pasó que les dicen: “Hoy vi alguien que era igual a vos” No sienten en ese momento que por medio del lenguaje han hecho usurpación de su propia identidad? Y empiezan a dudar sobre si su otro yo tendría más derecho a adjudicarse tu yoidad. A mi me viene pasando eso hace siglos. Y no es para nada agradable.
Esos fueron discípulos que me pintaron al momento en que también lo hacía Leo. Es como si varios seguidores de tus padres te quisieran hacer a ti también. Un horror. Hola papá verdadero. Hola papá 1. Hola papá 2. No da. Como verán estoy empezando a hablar como la gente del nuevo milenio.

 

Viernes 21 de marzo de 1913

Me han agregado cejas y centímetros de anchura en la tabla ¡Eso sí que es espantoso! Encontrarse con un doble que puedas diferenciarlo solo por sutiles detalles, detalles que fueron para vos cruciales en tu desarrollo psíquico. Y lo que es peor, cuando aparece alguien igualito pero con varios años menor, como la de Isleworth. Ojalá tuviera ese rostro y esa peau douce. Aunque sus pinceladas son de menor calidad, más simples, lineales y compactas. Al final es cierto, preferible es ser como el vino que se pone mejor con el tiempo. Y ni hablar de ese paisaje. Esa mujer ha perdido todo su encanto con solo mirar el fondo. Bueno no digan nada pero yo tenía un pretendiente llamado Giuliano de Medici, patrón de Leonardo. Al parecer Leonardo me duplicó para complacer y ocultar mi historia. Cuántos de nosotros vamos por el mundo como picarones, desplegando papeles por todos lados, de amantes y amigos y esposos con la maestría de un artesano que ha hecho varias copias de nosotros. Saquémonos la careta, che.
Miren todas esas vírgenes de las rocas, ustedes qué se pensaban, ¿que fue un acto en honor a Dios? Vamos.

 

Miércoles 18 de septiembre de 2013

Te quiero como a mi hijo. ¿Qué sabrán de este amor incondicional? Fui una esclava, lo recuerdo como si de una vida pasada se tratara. Tuve origen oriental. Yo podría ser su madre. Durante el renacimiento estaba lleno de esclavos orientales en países como Italia y España. Yo tuve un hijo por aquellas épocas. ¿Y si soy un retrato de su madre? ¿Esta no será la muralla china? ¿No lucirá mi rostro un leve rasgo oriental? Creo que finalizaré este diario y todavía me seguiré preguntando quién diablos soy. ¿Seré Leonardo?
¡Soy todo un misterio!

 

Viernes 24 de enero de 2014

¡Letras y números disimulados en mis ojos! ¡Los dedos incompletos de mi mano izquierda! ¡El manto cubriendo mi vientre! ¡Un código alfanumérico! ¡Criptología! ¡Discurso alegórico!
¿Y saben la cantidad de cosas que yo veo en ustedes, que llevan sobre la frente sin darse cuenta? ¿Acaso el genoma humano, las cadenas de ADN y esas cosas no certifican que somos algo no mayor a números y códigos de un presumible asombroso azar?
Leonardo fue como un Dios, con todas sus letras (y sus números)

 

Sábado 25 de enero de 2014

La luz en mi pecho, bien al centro del cuadro: la constelación de Canis Maior, la más brillante. Tengo la estructura de un mapa estelar. Tengo razones para decir también que soy parte de este universo. “Lo que es arriba es abajo”. Mi sonrisa no es más que la insinuación de una constelación. Qué decepción. Me voy deshaciendo de a poco, como en estas hojas que no dejan de confesar el despertar de un monstruo hecho en laboratorios de astronomía.
En fin, todo sea por la proporción: sacrificar mi cuerpo y donarlo para una investigación profunda de un canal de youtube. Mi pecho conecta con mi dedo mi dedo con una espiral aurea. Wow, me siento renovada, implacablemente trazada. Y una segunda espiral áurea que conecta con la primera (estoy en la parte más íntima de mi diario) Naciendo en el dedo y terminando en la boca. Así vivo señores, ¡en completa armonía! Y hay más, yo no veo en realidad un par de lunas sino que mi ojo izquierdo conecta la sonrisa con una tercera espiral áurea.
Mis ojos jamás te vieron. Ni a vos ni a Leonardo. Todo es pura matemática visual de espirales áureas perfectamente interconectadas. Sin embargo mi razón está cada vez peor. ¿Y esto quien lo soluciona, eh? ¿La física cuántica? ¿Freud? Bah, da lo mismo.

 

Domingo 26 de enero de 2014

Una coordenada en el mapa estelar ¿Quieren saber mi secreto? La estrella sirio, reina de los dioses. E Isis. He aquí la respuesta a este insondable cacheo de retazos y deducciones en torno a mi figura. Todo cierra ¿no? ¿Y ahora mi diario en que lo ocupo? Podría hablar sobre cómo paso las 24 horas de insomnio viendo películas de Julia Roberts y leyendo libros de Dan Brown ¿Una vida pasatista? Qué ironía, a decir verdad no existe cosa alguna que pueda quedar estancada, al margen de cualquier suceso evolutivo. Ni siquiera una pintura, aunque haya que alcanzarme el pochoclo.

 

Sábado 22 de agosto de 2015

Seguro que lo que tienes en tus manos es también una reproducción en miniatura, he visto personas hasta con el reloj de mi imagen ¡Cómo los odio! Es como si quisieran ponerle tiempo a mi vida. Y esto sí da para hablar. Un cuadro convertido en reloj. Esto es maravilloso. Me hace reír con media boca, y triste con la otra mitad. Qué necesidad de medir todo, por favor. Contar, medir, calcular. Me tienen podrida. Hasta una filmación te banco. Cuando vienen los chinos con esas camaritas digitales y me saludan (sí, me saludan) yo pienso que se llevan un grato recuerdo de mi toda, y se llevan también algo más que no me pertenece pero que lo sacaron también de mí, o lo adhirieron ellos con esa camarita: es el tiempo que me podrán volver a ver por siempre. ¿Y cuánto tiempo piensan que se debería tomar uno para apreciar una obra? ¿Un minuto? ¿Una hora? Yo tengo una historia para contarles de un tipo que se quedó mirándome toda la noche. Claro, era el guardia y sereno que se tenía que quedar cuidando el lugar. ¡Yo veía que su boca con el correr de las horas se iba abriendo cada vez más! No sé qué habrá flasheado. Pero no se puede negar que quizá para tener una experiencia real con la obra (conmigo en este caso) haya que conseguirse un laburo así como este dentro de un museo. Odio a las personas que lo recorren como si fuera un Shopping, o a las que todo esto no les parece más que un simple pretexto para (de)mostrarle despues a sus familiares, amigos y contactos del Facebook dónde han estado, eso me parece una cosa por demás intolerable. Y bueno los que tenían el reloj, que lo compraron en la tienda de acá abajo, cuando me vinieron a ver ni se inmutaron, hasta se fijaban la hora a cada rato. No sé si porque se les hacía tarde o porque me estaban comparando y subestimando. Acostumbrados ya a verme en pequeñas proporciones y llevando las agujas del tiempo sobre mis pechos, me habrán visto enorme y falta de gracia.

 

Miércoles 17 de mayo de 1797

Es como si fueran a visitarte al cementerio. Ven tu foto en la tumba y se van. ¿Nadie comparó nunca los museos con los cementerios?

 

Jueves 22 de junio de 2006

Una noche escuché ruidos que provenían de la sala que alberga reliquias egipcias. Me pegué flor de cagaso. Algunas momias se levantan por las noches ¡Están vivas!

 

Viernes 23 de junio de 2006

Volví a escuchar sonidos, parecía un coro de niños precolombinos que estaban siendo sacrificados durante un ritual ceremonial, disculpen mi ignorancia aún sobre las indias

 

Sábado 5 de noviembre de 1983

Puedo evocar todos los espacios de la humanidad. Todos los gritos y rincones del planeta y la galaxia. Soy como una especie de Aleph. ¿Por qué? ¿Por qué? Me pregunto al igual que Charly. ¿Por qué te quedás en vía muerta?


Domingo 23 de agosto de 2015

Afuera está lloviendo. Aquí nunca he tenido esa experiencia ¿Puede alguien privarse de algo tan hermoso como bailar bajo la lluvia? He confeccionado una lista con algunas de las cosas que me gustaría realizar el día que ya no sea propietaria de este lugar harto insalubre y poco entusiasta:
1-Tirarme de una montaña rusa con la vista tapada.
2-Estirar mis piernas y mis brazos mientras contemplo todo el paisaje rendido a mis espaldas.
3-Dejar de sonreír y danzar bajo la tormenta. Seria, pero feliz.
4-Cambiarme la ropa y pegarme dos duchas calientes por día, como ese de los ojos. 
5-Escribir un diario.

 

Martes 25 de agsto de 2015

Hace mucho que no menciono a Leonardo ¿Qué será de su vida? Debo admitir que lo extraño un poco. Si viera todo esto del Louvre y la travesía de su obra a través de la historia. ¿Cómo es posible que alguien se convierta en el vestigio de un genio que ha pasado por este planeta dejando unos cuantos elementos cuasi-mágicos que ahora forman parte de todo el patrimonio humano? ¿Cómo es posible haber creído ser el nuevo centro del universo y pasar (cual relámpago) a ser unos cuantos gramos de polvo? Dicen que soy un auto-retrato de Leonardo. La verdad, no podría afirmarlo. Pero de lo que no tengo dudas es de que no hay mayor misterio, mayor legado que un hombre o una mujer dando todo de sí sabiendo que un día ya no estará. Si sus manos sostuvieron realmente pinceles que desfilaron por esta tela, si sus ojos alguna vez se posaron en mi con el propósito de llegar a ser un día lo que soy, entonces ya no importa lo que soy ni lo que represento, lo que importa es cuan milagro es este de transmitir su mortalidad a otro soporte, en cierta manera puedo afirmar que soy Leonardo da Vinci, puesto que al haberme creado dejó sus huellas imborrables e imprevisibles. Puedo decir con seguridad desde este humilde diario que yo, Gioconda o Mona Lisa, o Lisa Gherardini soy eso que le sigue a la punta de sus tintes, soy su ceniza y su fuego sagrado, ese que se ve en mi propios ojos y que juro no se apagará sino en la eternidad, mientras su nombre permanezca en la memoria de todos ustedes, queridos invisibles lectores, y mirones.

 

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