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Poemas de una semana de Primavera -2014-

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Durante toda una vereda, el follaje vuelve a encenderse como árboles pre navideños que encajan en un rebaño de motores
Los silvestres se alistan para cruzar tres arrollos y una avenida de océano ajustado
Empiezo la semana con sesiones de kinesiología.
El pálpito de un brote, el renacer adicto, ansiado
La victoria de los cuerpos y los restos de tulipán de la estación anterior
Las direcciones bajan hasta el quinientos: es un túnel del tiempo,
un retorno del planeta carmesí, de las plantas regando de martes el espacio

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Ya en martes un abismo recita Poltergeist desde fuera del marco.
Se acercan los terrones con sacarina como los terrores a la casa
Una pila de conjurados parece oír los gritos de la niña blonda
Los mates cruzan la vereda haciendo sismos de charcos cronometrados.
Una historia que se permite dirigir en los cielos blancos
La piscina equilibra los espasmos de barro,
un surco de mami mami en la tv,
una brusca elisión en la emisión de los días que imploraron por más música
y menos relámpagos

*
Nadie busca sobre linóleo desierto.
Una gota lenta, el presta al número bíblico de la desidia capitalista.
Los objetos antiguos (decía Bernardi) pierden su condición utilitaria para devenir símbolos del tiempo,
como si fueran lastres sensibles.
Los duendes ahondan cigarrillos con olor a cáncer, a vigilia desahumada.
Un gato sube a la mesa con sus extremidades desocupadas,
un perro llora la tristeza de la familia trastornada por el hechizo.
La luz es peligrosa, mantiene los tormentos en fílmico
La paz delibera sobre esta suerte de fantasma primavera

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Decían que contigo caerían
todos en ese juego
en el que todos creían que no caían
sin estar parados ni sentados,
a lo kasabian,
incrustrados en el vamos del deseo inoportuno,
como un estar enamorado y no se sabe de quién.
Yo te quiero,
más que todas esas hormigas que devoran la pantalla del tv hasta la madrugada

*
Los lanzallamas giran alrededor del insomnio,
ingresan a un bosque de sueños para recuperar el balero perdido.
Una vez yo supe que tuvimos todo a nuestro alcance, como ahora,
nublado día,
recortado de castillos también grises pero no ausentes,
que insisten en el no florecer,
en la espera indeterminada de meteoritos y mate cocidos
Cualquier suceso es importante porque retiene ese instante de cosmos que se marchita,
eso mismo que vemos ahora vestido de primavera.
Y en la alacena, desde la penumbra, está mi te negro,
esperando por ver la luz otra tarde,
él no tiene tanta suerte como nosotros, que podemos ver también la mañana el mediodía y la noche.
Nosotros podemos ver todo lo que no pueden estos frescos electromagnéticos de la corteza cerebral
Nosotros podemos girar alrededor de las cosas, hasta de una calesita,
mientras otros giran alrededor nuestro,
y así, haciendo de la calesita ese átomo perdido,
ese genoma de calesita que hará cambiar nuestra suerte cuando agarremos la sortija

*
El albergue español prolonga su estancia en el hipocampo de sus magros personajes,
se adquieren reliquias enormes que conducen a la playa.
Una tarde de lluvia empapela los resortes y desoja las margaritas sin amantes.
En una paloma cabalgan todos esos edificios apichonados,
un camino suave, de celosías con lotos, fotografías, familias, usuarios de poesías sin problemas
viviendo entre líneas y policías que los persiguen íntimamente por el corredor cronopio
donde los crisoles erigen una fogata de cruz y estudiantes studyficados
Una sombra desenvaina esta mochila y acuchilla su viento,
mojando la tripa y los insospechados sucesos del tiempo primaveral

*
No consigo ese sonido de heladera nocturna,
el puente se acaba temblando y la burbuja como tortuga perdía una carrera de helicópteros celestes.
Una nube, eres nube dijo Borges, eres mar, eres olvido, eres también aquello que has perdido, volvió a decir Borges
Estoy de rehén en un espejo que rebota en la profundidad del campo, en la recién marmota canonizada que contiene biberones y arboles armados hasta las raíces.
Por favor, consume de la puerta roja que abre su boca de costado para encontrarse con su armario de madera y sillón
y una lámpara apropiada y un animal doméstico que guarda el secreto de su sueño
como los mismos testamentos enrollados en el cerebro de un faraón embalsamado

*
Desembarco en la joroba de un camello,
soy una gota de rocío, un milagro, un hilo de cielo transparente que brotará el desierto.
El sol de las dieciséis, casi una plegaria de ventana, una confesión bajo las chapas del ciento veinticuatro
El niño toma las riendas de su navío para reencarnar en esa gota, casi en el trance de este viaje sin música,
disparado con el siempre ocioso sueño de los despiertos

*
Decí miércoles me hiciste madre
Decílo con ganas de melopea, que más podar este castigo movido de penas con idéntica violencia
Decí cebra que escapa de su piel

Dios debería habernos hecho a todos con piel de cebra

*
La lluvia recobra cualquier diligencia de espectros,
andando se sienten citaras de ángeles volando de cabeza,
la música es un millón de gotas con destino de golpiza,
una pared preñada de relámpagos, unas formas de mano gris que sirven y toman de la copa de un árbol.
La cocina limpia, barrida, superaría el escombro temprano,
el hermano deudor de la palabra calma mis ansias colegiales.
Uno se rompe como la lámpara que alumbra el pecado
de una tarde sin luz

*
Lo pienso unas cuantas veces, como las muñecas rusas cuando danzan el paraíso dormido
Adiós pasado
Y el cumpleaños de la ex esconde la melancolía primaveral
Vamos a la mesa a decantar un valido testigo silencioso
Bienvenido a los treinta dice Audrey cuando la cigarra firma con su canto el fin de la garúa
Voy a escribir para ver dormir al muerto
para olvidarme de lo que estoy pensando, por eso siempre escribo lo que no pienso, lo que oigo en el utilero príncipe de las caobas voladoras
El alter ego solitario meando sus desechos durante la caída de una manzana
Hacia el cielo miran llorando tablets de un mercado de ciclopes
Así es que voy con mi obsesión privada de inciensos,
estos hipnóticos piden el origen de un vidrio esmerilado.
Ese vacío rasguña como una guadaña y los encantos dejan de hacer cosquillas
El atardecer va cayendo, lo nublado se extingue con la noche, se evapora y solo queda por cerrar los ojos, que es un intento de noche
Un invento de telón parpado
Una piel incolora evadiéndose de sus límites
Cerrar los ojos en primavera es un acto creativo ineluctable

*
Otra vez la escarcha matutina. El tono de un rostro pardo. Libra del bien acudiendo lleno de flores, de amores.
Cómo olvidarlo, como regresarlo si me acostumbré a dejarlo todo, de un salto
Como leopardos husmeando el clítoris de una rosa,
en esta preciosa miscelánea de septiembre o setiembre.
Porque la p es puta pero preciosa cuando no está, como en miércoles en jueves en viernes en sábado en domingo en lunes en martes en enero y febrero marzo abril mayo junio julio agosto setiembre octubre noviembre y diciembre
Por qué nos parecerá precioso lo que está siempre ausente. Por qué

*
En la fiesta de las rosas un guardián se cubre las paredes con una palabra clave. Se obliga al amorfo a volver. El hechicero en sepia comulga con las partículas del infierno trayendo a la vida toda la estrella que vaticinaban los humos y la empatía de los vitrales,
marionetas pesadas con artefactos de piedra. La inexacta temperatura, una ciudad medieval se hace eco del cacique alemán
Hay un susto que esclaviza al pueblo. Las puertas en flecha detentan contra el cuerpo humano: es un símbolo distraído. Dentro del castillo las luces del atardecer fabulan contra la historia de piedra
La fiesta de la rosa en el Golem es como la primavera, se celebra más alerta, más vigilante. Todos con el disfraz cuando entra el bienaventurado ser de la estrella y el flequillo pétreo
La ceremonia se prolonga más allá del emperador. Algo se avecina y se proyecta en el vestido, nos dan con un sombrero, una barba ya enterrada, un robot que pregona a los exterminadores de la historia
Solo queda por restar minutos de sombra, para que el demonio alcance al hombre y se comprometa con sus entropías y furores expresivos
Es cuando le quitan la estrella que su poder se retuerce como un vampiro ahogado en sangre
Tal vez (como diría un flaco hechicero) vuelvas a ser barro.
Y te acaudales como un templo en el sostén aciago del pueblo salvado

*
Tornasolando el blanco y alicaído poeta
Despierta la presencia un otoño de futuro díscolo cuyo déspota e inalterable episodio marea tantos dioses como bosques sin centro.
De pronto un recuerdo entra en calma, para reducir a infinito ese detalle que se conserva en la brisa de primavera, ese invierno que serpentea ahora en un hilo de te invisible.
La hora se reparte como el pan y el gato busca cobijo debajo de un rayo lunar
Siempre seremos parte de este despedazamiento proporcionado que desliza una feliz concurrencia del cielo con la serenidad del patio
Un radio inca de rebaños resplandeciendo a través del sol.
Este sol de primavera no es un dios que florece
sino la trastienda de las almas que santificadamente vengan sus vidas
regalándonos otro jueves,
oro jueves,
ora justicia divina de las flores repatriando los cadáveres
y el color de la tierra tornasolada.

*
Simba ataca una pava preparada con salvajismo entrerriano.
Abraza la estampa crecida de un muro todo rasguñado
Se tira encima de los reyes sucios. Grita con una polenta que estremece hasta las paredes de una habitación de luciérnaga
Ni los átridas más furiosos dejan que sus ojos presencien el espectáculo.
El abismo se acerca a un cretáceo rezado una y mil especies.
Un ejército de primaveras logra al mundo descansarlo
Los cuerpos caídos de invierno ya van prestando su piel para otro combate de la tierra
Salváte de alergia, pequeño durmiente
Si podés vos ayudarte no necesitaras ya de ninguna caída, piensa en tu collar de semana vibrando como un mascaron de ritual mamífero
Poseída toda esa calaña vivirás firme como una estrella en el cielo
Ya parece todo haber calmado, como ahora,
un engaño de nuestras fronteras, un eco de rugido,
eso somos
Pero eso mismo es lo que da vida a este silencio
Este silencio es como el sueño movedizo de una piedra.

*
Caigo en estado de sol. Privado de abrigo, soportando anuencias de libertad
Me dirijo desde un ocaso perdido, mientras tanto consumo la reserva, el hábil crepúsculo imantando hasta los corazones débiles
Mientras tanto es lo que canto drenando un color ambiguo, los semáforos sanguinolean espectáculos.
He derretido el minúsculo aire de primera primavera. He dicho lo cierto que tiene el cuerpo, como un cepo teledirigido,
como una caricia de vidriera intacta como lo que no es táctil.
Una vieja remera (aquella que auspiciaba la gaseosa) se pone a domar cuerpos blancos.
Vaya y abra su puerta, que lo atrape un relámpago juguetón,
Asedie los momentos de trineo y cordón humedecido.
Oiga el aroma de las petunias como dicen oscuridades supremas llenas de picardía.
Mientras que se comportan las muchachas amarillas,
debajo de éste cielo, en el que mi corazón participa sin aquejarse
sin bloquear sus policromos, sus musas que sobrevuelan como avionetas
Debajo de éste cielo quedaron expuestos mis exabruptos rosarios de collage
mis impresiones tentadas por el juego de la poesía.
bañados con la misma sustancia del terciopelo flúo

Debajo de este cielo,
sabré siempre que podré encontrarte

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