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Mi vecino, Neruda

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Cuando arribamos
a las tierras del poeta
no sabíamos
los antiguos memoriales
las distancias de ocupas
si aquel semáforo
tenía la esperanza de los faros
o la piedra encrestada
por el sol
marcando los tráficos
con sus faraones invisibles
sus fueros eléctricos
llenos del humo primordial
que opera en el
corazón de Santiago
como un artífice del mal
una plaga ceremoniosa
de incalculable piedad
Así te conocimos
en la correspondencia
que nos hizo
al tiempo como sagrado
como una empanada
de pino para devorarse
mientras el embarque
y las soledades
advierten que
la tierra ésta,
de panales y malas
madres
vive en
sincericidio
Sincericidio que sembraron
sus propios artistas
en la muerte de las columnas negras
en las islas caídas
en la trampa de un telar
inmensamente verde                                                                                         inmensamente pacífico

Cómo nos desacostumbramos, ahora
que ya nos hemos devuelto al silencio
del llano, a las
estadísticas frías de la
memoria,
que ya
dejamos el sentimiento
enlatado en tuya
bandera / angosta y tironeada                                                                                               que recuerda al martirio de un cacique
un cacique ha sufrido el
estertor de los
años apocados
llenos de parcas
y heraldos de cobre

¿Cómo nos desacostumbramos
de ésta inocente coincidencia
que me esperaba del otro lado
del terremoto?
En el funeral de fantasmas
que veo a través de mi
ventana
¿Cómo haré
Pablo
para volver
a recordarte, ahora
en fantasmas / ahora
No en tus libros
ahora en parrales y
tejados fabricados en
sigilo, al borde de
tu enorme cerro / para
esconderte con tu amada
Inmortal

*
Hubo una vez
que soñé verdades
eran verdades parecidas
a Valparaíso,
verdades
que se acumularon
como las piedras
de una Isla negra
y misteriosa donde
el tiempo acaba en
cinturones de marineros
olvidados / allá en el
piélago, me reconozco
un agente de la
lectura de tu escritura
que mamó
en mi tardo adolescencia
Me reconozco tu lector
con historia
y tu escritor sin historia
porque ya no
hay distancia / me
reconozco en tu sepultura /
en los debates
con las piedras y las
salitres / en tu corazón
de capitán / como mi
abuelo: me reconozco
en mis propios recuerdos
en mi tremenda sed
de mar y archipiélago
en mi locura de volar
hasta tu sombra fresca / en mi pensar
desde tu mirador
empañado de tanta
mirada / de tanta
materia prima para
labrar tu poesía /
Me reconozco en estas verdades
porque no son verdades
sino realidades / elementales
Memoriales
permanencias que hacen
al dolor
primordial
de sentir a la
vida rotando dentro tuyo /
Vos me hacés
como hiciste las Odas
o el Canto General
Vos me estás haciendo
aún desde tu olvido
y tu romanticismo ahuecado
lleno de silencio / vos me
estás escribiendo
mientras cruzo las horas
de tu muerte preciosa
mientras me apego a tus
manos y lapiceras verdes
que te quedaron para siempre
sobre tu escritorio
en la isla.

*
Me ha dejado todo
el pelo erizado
la noticia de que
iba a ser vecino
de Neruda, al menos
por unos días / al menos
con su fragancia y
sus huellas de paseo
por la cuadra (F.M.d.l.P)
su silencio de escritor
entusiasta / su secreto
de amor verdadero
La Chascona /
Quién lo diría / que yo
fiel oyente de sus
confidencias estructuradas /
que curtí Neruda desde joven
que fue mi primer poeta / mi primer
guía sentimental
mi primer oración a
Chile
que yo
iba a ser su vecino
curioso navegante
que se pierde en el
Cerro San Cristóbal
y alimenta su deseo
de bajar con cada
verso que pasa / con
cada tumba que se abre
de Neruda en su
intermitente marchitar y
desandar de su palabra
implacable
el compromiso
al sabor de la vida
en cada una de sus actas
irresistibles
en cada ópera
que representan
sus habitaciones
y sus objetos personales
sus locas manías
sus infancias
y vasos de colores
sus regalos y
condecoraciones
sus ropas sus zapatos
su colección de barcos y caracolas
sus voceras piedras
sus silencios
convertidos en museo
sus casas hermanadas
por su empeño naturalista

Oh, poeta insistente
permítame salpicarlo
de palabras / a usted
que es del mar / a usted
que me ha salpicado tanto en esta
corta y longeva vida
de lector / usted que
ahora es mi vecino
de hoja
de encuadernamiento
mi vecino de sol y terraplén
mi vecino de respiración
sofocada
de lío
de sombra
de hospedaje
de pasión
por los instantes que
se juntan en una esquina
a bardear
a las distancias
a faenar los
cuerpos deshabitados
a tomar mate
y beber el vino
cordillerano
a saltar
los muros que nos
sugieren las geografías /
para que no
intentemos el encuentro
cercano de primer tipo
para que no intentemos el
milagro / esto que hoy
considero un milagro
de montaña
y vuelo
humanitario

*
Existen los exilios mentales
son como las gaviotas
sobrevolando las dunas de Con Con
como el regreso de un
viaje inesperado / Neruda
aparece perdido en mi
cartografía de recuerdos
frágiles
que se
van borrando con el
espacio. Neruda son
mis pilares
Violeta son mis pilares
de los que me
sostengo
En mi exilio mental
donde me permito
quedarme, absuelto
de límites de tonadas
y naufragios
No me hallo. Sinceramente
Aun
todavía
ya
en este minutero desinformado
inaguantable
estoy lleno de palabras
y cantos
como un pájaro lleno de
rencor hacia el viento
No puedo encontrar mi
figura; en el exilio
mental
Subo las escaleras
como cerros y valles
y funiculares
Me pierdo en las
calles porque me
acuerdo y no me dejo
de acordar
de que las horas muertas
en el norte
facilitaban
mi renuencia
mi política de saludable olvido
quiero dejarme en
Chuquicamata, un rato más
aprender a deshacerme
con todas mis voluntades
aprender el caos interior
cómo se gesta
cómo se conmemora
En mi exilio mental
cantaban las soledades
gritaban los recuerdos
para que no los olvidara
tan prontamente

*
Oh, poeta del puerto
me has dejado el siglo
encendido como el
faro que me llevará
mar adentro en esta historia
Yo te siento en todo
Encendido
me hacés
creer que nada
ni nadie
te ha llevado de
estas tierras, jamás
que tu muerte fue
necesaria apenas como
parte de un pacto
inevitable con las
fragancias / en tu hogar
miro y pienso y no
paro del asombro, como
tu estatua ciega, me
convierto en la piedra alerta
el sin ser
que se ha perdido en
el tiempo de tanto
sentido del silencio / en tu
barco zarpan mis suspiros sólidos
un aullido que
hoy heredo de tus
cuerpos / Oh, tus
Cuerpos
poeta del puerto
que moran en la isla
como si hubieran sido
devueltos a la mismísima
patria de sus vidas.

*
Neruda es mi vecino
Neruda es mi vecino
Al mundo se lo quiero contar / también
está Matilde / soy
el hijo que no tuvieron
Seré como Malva
insalvable en esta rumia
de fantasmas aparentes
seré su portador
de palabras desmayadas
que continúan más allá
de sus tintes / seré seré
quizá seré algo
que los vuelva a vivir
como un ¡viva el amor!
seré la cotorra el mensajero
la llama permanente
la vicuña la piedra
que siga tallando sus historias
sobre los mares y los cerros
Seré seré
Seré palabra contaminada
acción de luces y cruces
volveré a pintar todo de
verde de juegos de
alegres de odas
y sustancias de olas
porque Neruda es mi vecino
Neruda es mi vecino
y al mundo se lo quiero contar

*
Hoy pude verte
al despertar
ibas caminando con tu
sombrero de marinero
y tus manos pesadas de pascua
transitabas la cuadra
así como porque sí
como flameando tu caligrafía
robusta en la cima
de una fragata
parecías distendido
apócrifo
con sobrada vida
tú eras la imagen de un poema
un poema vasto, una
fortaleza de castillo
el sarampión de un aire
cotidiano
la magenta figura
que acapara el
desierto infinito
sobre la ruta
en que desfilan
los magos de la araucanía
Pude verte,
llevabas puesta una
mascara japonesa
y un telescopio colgando
de tu espalda
llevabas el horario invertido
y los mascarones de proa
sobre tus brazos de cobre
las sirenas se arrastraban a tus pies
y los
colores se derretían
esperando que volcaras
todos tus sentimientos
en algún soporte
como la arena
o la piedra
Tú te rendías al
encuentro con Matilde
al encuentro con la primavera
con sus cañones de flores
y espadas de cristal

*
Esta correspondencia
se va volviendo ajena
de un viaje que
ya nos fue dado
como un gran paso
para nosotros
y un pequeño salto
para la cordillera
pues nada nos corresponde
o todo nos corresponde
me hice cargo de tu vecindad
de las armas que
se cargaron de piel
y voluntad
de una pleamar pasajera
pero brusca, inolvidable
como el Licancabur
me hice eco de tus
reservas de desesperación
un altar donde
conversamos
cual estrellas que se
mandaron a mudar a la tierra

Los ríos se han
cruzado en el infinito océano
esto es como saber que nuestras
miradas jamás habrán
de cruzarse
Y sin embargo
se amagan con palabras
con intenso fuego y
soberano espectro
Esto es lo que
yo quería,
hacerme
una isla de utopías
permanentes, rondar
un poco los caminos
del poeta
atribuirme
la huella deshabitada
antaño símbolo de
la canción y el pueblo
de los pájaros
y todos los habitantes
que poblaron
la poesía de Pablo
que aprueba el tímpano
de los mares y las piedras
el escollo donde
tropieza un Dios y se convierte
en el viento de su obscura isla
las tertulias en tu guarida
que se resiste al olvido de tus memorias

Tus memorias
son libros y libros
que dedicaste a la
Poesía
A nuestra América
Y el amor
En ti la tierra
La sabiduría de un capitán extasiado
con su vehículo a barlovento
que escupe versos para que las montañas
bauticen tu corazón de piedra

Neruda fue mi
vecino
En la parquedad de los tiempos
bajó del cerro
para saludarme
para charlar
en silencio
para representar
un intento de poema
para dar lumbre
a nuestras historias
a las que ya fueron
y las que vendrán

No dejo de ahogar
mis penas
en tus espumas
espumas
que hoy pasan a
explicarte como nadie
en este barco
espumas blancas
y espumas negras
nunca repetidas
nunca proporcionadas
nunca muertas
siempre llegando
a las costas
fabricando bienvenidas
fotografiando la tierra
desde sus entrañas / siempre
bañando las piedras
como si fueran
verdaderos tesoros
hijos del sol y la luna

Oh, Pablo Neruda
te has convertido
en mi estatura
en mi tiempo
me generaste
el entusiasmo
de escribir
sobre este maravilloso viaje
sin imposturas para los pies
en esta alegría de piedras
que rebasan elementos y misterios
me has advertido
de tener cuidado
“con las tristezas
Del camino,
Con los misterios
En los muros”
Sin saberlo, como
sin saber que irías
a ser mi vecino /
una prolongación de
mi descanso
de mis fuerzas para
empezar un nuevo día
de exploración / un
acontecimiento
inolvidable
que se refleja en el
espíritu cohibido
de tanto bosquejo
y sueño / tu vagar
inesperado sobre las
calles ahuyenta mis
temores, le da un
toque de gracia a
esta ceremonia de la
distancia / te veo
en el resplandor
cuando trasluce
un pedazo de tu silueta
en mi ventana, es
como el manuscrito
de tu propia
tierra
la zarabanda
que abre la
noche de impar
en par
la renuncia
a todo mi ser
por hallar su escondite
en esta galaxia de
poetas muertos,
esa abertura lisa y
valiente
donde todos
los elementos de mi
vida se cuelan y
hacen posible una cita
con mi vecino,
Neruda.

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